Sesión gratuita “Sello ONG Acreditada: transparencia, buenas prácticas y confianza”

La Fundación Lealtad y Bankia  organizan en Valencia, el próximo jueves 11 de mayo, una sesión informativa bajo el título “Sello ONG Acreditada: transparencia, buenas prácticas y confianza”.

La actividad, abierta a asociaciones y fundaciones de acción social, cooperación al desarrollo, acción humanitaria y medio ambiente. Se trata de una sesión gratuita y se desarrollará de 12 a 13.30 horas en la sede de Bankia, situada en la calle Pintor Sorolla número 8.

A la sesión para ONG valencianas podrán asistir asociaciones y fundaciones que desarrollan proyectos de acción social, cooperación al desarrollo, acción humanitaria y medio ambiente. Durante la sesión las entidades sociales conocerán:

  • Los Principios de Transparencia y Buenas Prácticas de las ONG.
  • Las herramientas y materiales gratuitos que la Fundación Lealtad pone a su disposición: ejemplos de casos de buenas prácticas, atención a consultas, formulario de auto-evaluación, etc.
  • El proceso de análisis y acreditación: fases de trabajo, criterios de evaluación, documentación requerida, etc.
  • Los beneficios del Sello ONG Acreditada para las organizaciones y sus colaboradores.

Las plazas para asistir a la sesión son limitadas y se otorgarán por orden de solicitud. La inscripción puede realizarse completando el formulario en este enlace. La asistencia a la sesión no compromete a la ONG a solicitar posteriormente la acreditación de la Fundación Lealtad.

DESCARGA AQUÍ EL PROGRAMA

INSCRÍBETE

Para obtener más información sobre la sesión:

  • E-mail: fundacion@fundacionlealtad.org
  • Teléfono: 91 789 01 23

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RSC en Acción impulsa la jornada “La Responsabilidad Social a debate. La futura ley de la Comunitat Valenciana”

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  • En este acto organizado por el Grupo RSC en Acción de Valencia y la Conselleria de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación, también han participado la Mesa de RSC de Castellón y la Mesa de Igualdad de Alicante
  • La secretaria autonómica de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación ha señalado que “la Responsabilidad Social supone un valor para la sociedad y también para las empresas”

IMG_9352Valencia, 03 de abril de 2017. La Jornada “La Responsabilidad Social a debate. La futura ley de fomento de la Comunitat Valenciana” fue inaugurada por Arturo Borra y Jaume Fons del Grupo RSC en Acción de Valencia, junto con Martha Rodríguez de la Mesa de RSC de Castellón y Yira Labrador de la Mesa de Igualdad de Alicante.

Esta actividad impulsada por el Grupo RSC en Acción de Valencia y por la Conselleria de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación, ha contado con la intervención del director general de Responsabilidad Social, Josep Ochoa, quien ha presentado el anteproyecto de la Ley de fomento de la Responsabilidad Social de la Comunitat Valenciana, en la que el Consell está trabajando actualmente.

IMG_9381recortadaEn este sentido, Ochoa ha indicado que “esta ley puede servir para las distintas administraciones, desde las universidades públicas hasta los órganos estatutarios” y ha añadido que “la principal finalidad de esta normativa será fomentar políticas socialmente responsables en las administraciones públicas, en las empresas y, en general, en las organizaciones públicas y privadas”.

Durante la jornada también participó el experto en la materia José Antonio Lavado, socio-director y fundador de Bidea y profesor del Master de Responsabilidad Social de la UOUC. En su conferencia, Lavado ha realizado una introducción sobre el nacimiento de la RSC, así como un análisis sobre la situación actual, culminando con una visión de futuro. “Fortalecer la confianza con los grupos de interés, la extensión de la RSE a la cadena de proveedores, comprender el servicio público como un compromiso ético, contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y la actuación local son los principales retos por hacer” ha apuntado el experto.

IMG_9402recortadaPromocionar la responsabilidad social y facilitar el dialogo entre los distintos actores sociales ha sido el principal objetivo del Grupo de RSC en Acción al organizar esta jornada. El intenso debate entre Ochoa, Lavado y el público asistente ha sido moderado por Borra del Grupo RSC en Acción. Desde el marco de la responsabilidad social, se dialogó sobre diversos temas como la caridad, la filantropía, las subvenciones, las políticas europeas, los colectivos vulnerables, las alianzas público-privadas, las memorias de sostenibilidad, y la participación de los grupos de interés, entre otros.

La secretaria autonómica de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación, Zulima Pérez, clausuró la jornada destacando que “la Responsabilidad Social supone un valor para la sociedad y, también, para las empresas”.

Jornada “La RS a Debate Futura Ley de Fomento Comunitat Valenciana”

El próximo día 31 de marzo celebraremos en Valencia la Jornada “La RS a Debate Futura Ley de Fomento Comunitat Valenciana”, una iniciativa co-organizada por el Grupo RSC en Acción de Valencia, la Mesa de RSC de Castellón, la Mesa de Igualdad de Alicante y la Conselleria de Transparencia, Responsabilidad social i Participació de la Generalitat Valenciana.

La Jornada pretende invitar a todas las partes interesadas (empresas, ONG, sindicatos, Medios de Comunicación, Universidades, administraciones públicas, etc.) a debatir sobre la promoción de una cultura más responsable y sostenible.

La Responsabilidad Social está viviendo un momento crucial en la Comunitat Valenciana, gracias al impulso que le está dando la Generalitat a través de la redacción de la futura Ley de Fomento de la RS. Sin embargo, para que la gestación de esta Ley y su futura reglamentación integre el valor de la participación de los Grupos de Interés, es imprescindible que todos y todas nos involucremos en un diálogo activo y crítico en el que debatamos sobre las visiones, expectativas y compromisos de cada uno de los agentes sociales.

Por ello, planteamos esta Jornada como un espacio abierto que nos permita conocer más a fondo los contenidos de la futura Ley, así como plantear preguntas, conocer buenas prácticas, realizar propuestas, intercambiar ideas e iniciar sinergias con las que construir conjuntamente la Responsabilidad Social en la Comunitat Valenciana.

La Jornada se estructurará en estos bloques:

  • Presentación de la futura Ley de Fomento de la RS y de su proceso de elaboración y aprobación, por parte de Josep Ochoa, Director General de Responsabilidad Social y Fomento del Autogobierno.
  • Charla de José Antonio Lavado, quien nos presentará los aspectos clave para la promoción de la Responsabilidad Social con ejemplos de buenas prácticas de territorios responsables y en cooperación entre Grupos de Interés, así como las futuras tendencias de la RS en España y en Europa.
  • Planteamiento, por parte de los asistentes, de preguntas y propuestas sobre la futura Ley de Fomento de la RS al representante de la Generalitat Valenciana, relativas tanto a aspectos generales como a cuestiones específicas de los 4 títulos que plantea el anteproyecto:
    • Fomento y planificación de la RS
    • La RS en las Administraciones Públicas
    • La RS en las entidades valencianas
    • El Consell Valencià de RS
  • Planteamiento de preguntas al ponente, intercambio de ideas y debate entre los asistentes.

José Antonio Lavado es Consultor experto en RSC, socio-director y fundador de Bidea, Profesor del Master de Responsabilidad Social de la UOUC (Universitat Oberta de Catalunya) y Presidente de la Associació Catalana pel Foment de l´Economia del Bé Comú.

Desde RSC en Acción creemos que la implantación de la Responsabilidad Social es imprescindible para hacer frente a los importantes retos que enfrenta nuestra sociedad. Construir una sociedad más equitativa y sostenible nos afecta a todos y todas, por ello es fundamental que nos sintamos co-responsables y partícipes en este proceso. No lo dudes, participa en la Jornada, ven a aprender y aportar tus propuestas para que juntos hagamos realidad este reto. Os esperamos!!

Inscríbete aquí: https://goo.gl/WzO6E2

Jornada “La RS a Debate Futura Ley de Fomento Comunitat Valenciana”

Fecha: 31 de marzo de 2016, 10-13h

Lugar: Edificio de la Bolsa, C/ dels Llibrers 2, Valencia

Twitter @rscenaccionvlc

#JornadasDEBATERS  #YosoyRSC

Más información: rscenaccionvlc@gmail.com

Cinco estudios de interés para los estudiosos de la RSE – por Antonio Vives

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Sorry, pero los cinco estudios que reseño son en inglés.  Lamentablemente hay muy poco material riguroso en español sobre la RSE.  Si alguno conoce de algún estudio en español que puede ser de interés para otros lectores favor hacérmelo saber para reseñarlo. Sorry.

De los cinco estudios el primero se refiere al ejercicio de la “profesión” de la RSE (DIRSE como lo han dado por llamar en España) [1], otro al impacto de la RSE (sostenibilidad) en las inversiones en las empresas, uno al estado y tendencias en la información sobre sostenibilidad y dos sobre su gestión: involucramiento del personal  y comportamiento ético.  Los títulos contienen nexos para acceder a los informes, directa o indirectamente.

 

The CR and Sustainability Salary Survey 2016

Comenzamos reseñando este estudio para atraer la atención del lector.  Nada como hablar de dinero para hacerlo (para acceder al estudio hay que solicitarlo por internet, pero es gratuito). [2]

El estudio es el resultado de una encuesta a más de 800 profesionales (74% empleados y 26% consultores), más de la mitad del Reino Unido, y el resto casi todo del resto de Europa y EEUU, por lo que los resultados no deben extrapolarse a otros países aunque tengan información que pueda ser relevante. Los principales resultados son los siguientes:

  • El promedio de sueldo es de unos $90.000, siendo los sueldos mayores en EEUU (unos $105.000) y menores en el Reino Unido (unos $75.000). Los mayores sueldos reportados están en las grandes empresas, cerca de los $200.000.
  • Los sectores mejor remunerados son los de telecomunicaciones, recursos naturales, e industrias y los peor remunerados son de construcción, comercio al detal y servicios públicos.
  • 40% no reciben bonificaciones especiales y solo el 10% recibe más de $30.000 anuales.
  • El 60% dice tener más de 10 años en la profesión y el 26% más de 20 años. La mayoría ha cambiado de carrera.
  • El 79% tiene un grado universitario básico (solo el 31% de los cuales en temas de RSE), 10% tiene MBA, el 63% tiene un master y/o doctorado (el 61% de los cuales en temas de RSE).
  • Las principales destrezas reportadas las siguientes, en orden: involucramiento con stakeholders, influenciar y persuadir, planificar y desarrollar estrategias, gestión de proyectos, investigación y análisis.
  • Las principales actividades que desarrollan son, en orden: preparación e implementación de la estrategia, medición y reporte, medio ambiente, gestión de stakeholders, gestión de relaciones comunitarias.
  • 57% dicen que su empresa tiene un nivel de compromiso con la RSE alto o muy alto (esto puede ser un sesgo de la encuesta ya que los que responden son los encargados del tema).
  • El 42% no tienen personal a su cargo y el 5% tiene más de 10 personas (lo que confirma que no es una función de línea).
  • Las mujeres ocupan cargos de menor nivel y por ello el promedio de remuneración es menor. También lo son las bonificaciones. Las supuestas buenas noticias es que los sueldos de las mujeres parecen haber aumentado más que el de los hombres pero ello puede ser un sesgo de la encuesta si aumenta el número de mujeres en cargos altos que responden la encuesta.  No presentan la evolución de la remuneración por cargos semejantes.

 

Sustainability and your investors

Este es un estudio llevado a cabo entre otros por la revista MIT Sloan Management Review y el Boston Consulting Group.  Reporta los resultados de una encuesta a más de 3000 personas en más de 100 países sobre la influencia que tienen sobre los inversionistas institucionales las percepciones del valor de la sostenibilidad en las decisiones de invertir en las empresas y el contraste con lo creen los altos directivos de las empresas. [3] En este sentido el resultado más destacable se refiere a la desconexión entre el valor que ambos grupos le asignan a la sostenibilidad de las empresas. Un porcentaje mayor de los inversionistas, 90%, cree que la sostenibilidad es más importante que lo que creen los directivos, 60% (de los cuales solo el 25% dice disponer de argumentos económicos para justificar actividades en sostenibilidad).

De acuerdo a los resultados pareciera como si los inversionistas quieren invertir en empresas sostenibles pero los dirigentes no creen que eso afecte las decisiones de inversión de sus empresas, o bien se preocupan más de la sostenibilidad de la empresa por razones diferentes a las de excitar a los mercados de capitales.  Lo cierto es que parece que no están en la misma onda.  Según los resultados los buenos parecen ser los inversionistas y los males los directivos, que no responden a demandas del mercado de capitales.

También es posible que el resultado del elevado interés de los que toman decisiones de inversiones se deba a que seleccionaron la muestra entre los que tienen interés en la inversión socialmente responsable. Que un 90% exprese el interés parece un poco elevado comparado con otros estudios que muestran poco interés, a veces porque no saben, a veces porque no quieren hacer el trabajo de investigación, a veces porque no creen disponer de información confiable y comparable y las empresas no hacen los esfuerzos necesarios para comunicar sus actividades en sostenibilidad a los inversionistas. [4]  Esta sospecha del suscrito parece ratificarse con el hecho de que solo el 36% usa información sobre ratings de sostenibilidad en las decisiones.  O usan sus propios criterios o el interés expresado no se refleja en la realidad de la inversión.

 

Carrots & Sticks: Global trends in sustainability reporting regulation and policy

Es la cuarta edición del informe Carrots and Sticks (trianual) donde se pasa revista a los recientes desarrollos en los estándares y las regulaciones y políticas públicas para la presentación de informes de sostenibilidad.  El informe proporciona una excelente visión del gran incremento y el estado de las disposiciones sobre la información de sostenibilidad, a nivel mundial.

En esta edición se presentan los resultados de un estudio llevado a cabo sobre 71 países sobre las disposiciones (regulaciones, estándares, códigos de conducta, etc.) de presentación de información, con algunos resultados sorprendentes: En los 64 países que si las tienen se encontraron 383 disposiciones de las cuales 248 son de carácter obligatorio y 135 de carácter voluntario.  Son emitidas por gobiernos (61%), reguladores financieros (17%), reguladores industriales (4%), bolsas de valores (11%) y otras instituciones (8%).  Claro está que algunas tienen mucho más reconocimiento que otras pero es necesario que las empresas las conozcan para cumplir con aquellas que les aplique.  Esta proliferación constituye una carga más para las empresas que convendría simplificar e uniformar (ver mi artículo  ¿Es saludable la competencia entre estándares de reportes de sostenibilidad? El futuro de la información). En los 9 países de América Latina estudiados las disposiciones están igualmente divididas entre voluntarias y obligatorias en tanto que en Europa predominan las obligatorias (62%).

El informe también analiza el tipo de instituciones para los que aplican las disposiciones (empresas cotizadas, grandes empresa, PyME, empresas públicas, organizaciones, etc.), tipos de sectores, la modalidad de la información, informes y/o informes anuales, pero más del 60% de las disposiciones se refieren a información de sostenibilidad en los informes anuales. También analiza el objeto de la información, la mayoría de las cuales son sobre aspectos generales, seguidos de específicos en temas ambientales y en menor medida los sociales, analizados a nivel de región geográfica.

 

2016 Cone Communications Employee Engagement Study

Este estudio reporta los resultados de una encuesta a más de 1.000 empleados en EEUU sobre el involucramiento del personal en la implementación de la responsabilidad social de la empresa.  Si bien cubre solamente EEUU y por ende los resultados están determinados por la cultura empresarial y personal de ese país, algunas de las conclusiones y lecciones pueden tener una aplicación más amplia (en este caso el nexo del título no produce acceso al informe, lleva a la solicitud electrónica a través de la cual envían el nexo para acceder a él.  Es gratuito).

El involucramiento del personal es clave el éxito de la empresa en general y para la estrategia de RSE en particular.  Cada día más el personal quiere sentirse parte de las actividades de la empresa, no solamente devengar un sueldo e irse a casa.  Y aunque lo prevaleciente todavía sea esto, el involucramiento puede contribuir a vencer esta actitud, con beneficios para ambas partes, para el empleador porque el empleado puede sentirse más identificado, tener mayor motivación y productividad y para el empleado porque se puede estar más satisfecho con el trabajo y más realizado.  Para la estrategia de RSE los empleados involucrados pueden proporcionar ideas y pueden contribuir a su implementación.  Son los empleados los que implementan, si bien son los directivos los que definen y apoyan.

Algunas de las conclusiones del estudio son (no todas generalizables o generalizadas a otros países):

  • Los empleados quieren saber que la empresa se preocupa de ellos y de la sociedad.
  • El involucramiento pueden tener impacto sobre los resultados financieros
  • No se debe usar el voluntariado solo para decir que se hace. Es importante adaptarlo a las capacidades y deseos de los empleados para que ambas partes se beneficien. [5]
  • Involucrar a los empleados en las actividades de RSE más allá de donaciones y del voluntariado.
  • Reconocer, externamente, los esfuerzos internos de los empleados.
  • La Generación X (nacidos en los años sesentas y setentas) no debe ser ignorada en favor de la Generación del milenio. Es aquella generación la que está en puestos de decisión y que puede capturar la energía y el deseo de mejora de la sociedad de la generación más reciente.

 

Lamentablemente el estudio es una encuesta y no ofrece recomendaciones prácticas sobre cómo mejorar el involucramiento, más de allá de lo que se puede deducir de las respuestas.

 

Memories of unethical actions become obfuscated over time

Este es un estudio académico novedoso, que no estudia lo ya conocido.  Es un estudio empírico (400 personas) sobre la memoria selectiva que tenemos en cuanto al comportamiento ético  y contiene resultados muy interesantes, aplicables a la promoción de una cultura de responsabilidad y su gestión (aquí el estudio académico completo que puede ser un poco tedioso de leer para los profesionales de la RSE, el nexo del título lleva a un resumen). El estudio analiza lo que las personas recuerdan de sus comportamientos no éticos, sus comportamientos en asuntos positivos y neutros y los malos comportamientos de terceros. Los participantes tendían a recordar mejor los malos comportamientos de terceros y los suyos neutrales o positivos, pero tendían a “olvidar” o recordar en forma selectiva y hasta en forma positiva sus comportamientos negativos.  Concluyen, entre muchas otras cosas que “Nuestros resultados evidencian que la amnesia sobre el comportamiento no ético es un mecanismo de autodefensa que usan las personas para aliviar la inconformidad que experimentan de actuar deshonestamente y reducir la tensión correspondiente……Desafortunadamente esta amnesia puede llevar a mas comportamiento irresponsable.”

 

¿Qué hacer?  Sugieren que las organizaciones programen tiempo para que los empleados reflexionen sobre su trabajo diario, lo que parece poco práctico. Afortunadamente continúan con las investigaciones y en la siguiente etapa explorarán maneras para descubrir esta amnesia y prevenir la repetición de 2comportamientos no éticos.

[1] Sobre si el desempeño de funciones de RSE constituye un profesión ver mi artículo ¿Se puede profesionalizar la función del directivo de RSE?

[2] Se publicó otro estudio sobre el mismo tema pero que no es reseñado porque está basado en empresas con ventas de más de 1.000 millones, en EEUU y es un poco confuso.  No obstante incluimos el nexo por si algunos lectores lo quieren consultar:  State of the profession 2016

[3] La muestra parece un poco peculiar ya que incluye más de 100 países la inmensa mayoría de los cuales no tiene bolsas de valores que pueden calificarse como activas y mucho menos en las que la sostenibilidad sea un criterio de inversión.

[4] Ver mi artículo ¿Se usa Información sobre RSE en las decisiones de inversión?

[5] Ver mi artículo Voluntariado corporativo: basta de malgastar recursos. (en dos partes) donde analizamos esto en más detalle.

«Los límites de la RSE»*- José Ángel Moreno Izquierdo

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Casi todo lo que se relaciona con la responsabilidad social empresarial (RSE) es objeto de debate: desde luego, también la valoración de sus resultados.

Y muy especialmente en lo que respecta a las grandes empresas, que es el colectivo prioritario en torno al que surgió el concepto y el que sigue concitando el grueso de las reflexiones. No obstante, parece cada vez más extendida la opinión de que, aunque se acepte que la RSE ha aportado numerosas innovaciones a la gestión empresarial, en general no han pasado de ser más que cambios superficiales, afectando todavía muy poco -si es que afectan en algo- a las cuestiones verdaderamente importantes: a los criterios, valores, objetivos y comportamientos básicos de dichas grandes empresas.

Así, y aunque no exista de ninguna forma consenso al respecto, muchos expertos, académicos, activistas e incluso profesionales están llegando crecientemente a la conclusión de que la RSE se enfrenta a límites que acaban convirtiéndose en obstáculos infranqueables para la consecución de sus objetivos primigenios (que no son dotar a las empresas de políticas, códigos, sistemas de información e instrumentos cada vez más sofisticados, sino transformar realmente los comportamientos empresariales, erradicar las malas prácticas, eliminar -o mitigar todo lo posible- las externalidades negativas).

Es una impresión que probablemente afecta a la propia idea genérica de la RSE, pero muy especialmente a la forma concreta en que la entienden y aplican mayoritariamente las grandes empresas que afirman que apuestan por ella (así como todo el entorno de intereses que gira a su alrededor): una forma de entenderla y aplicarla que se ha convertido -en la teoría y en la práctica- en la concepción claramente dominante de la RSE. Esa concepción para la que la RSE no es necesariamente una cuestión de ética, sino ante todo de inteligencia, de egoísmo ilustrado: una filosofía de la gestión que las empresas asumirán en la medida en que sean capaces de percibir que -aunque sea de forma difusa, diluida en el tiempo y muy difícilmente concretable y cuantificable- acaba siendo a la larga positiva económicamente para la empresa, porque -por diferentes vías- fortalece su capacidad deten generación de valor de forma sostenida en el tiempo. Por eso la empresa responsable es ante todo la empresa inteligente, la empresa capaz de entender cuáles son sus verdaderos intereses a largo plazo y capaz también de no supeditarlos por consideraciones cortoplacistas. Es lo que se ha dado en llamar el “business case” de la RSE: su justificación en términos pura y descarnadamente económicos. Y nótese que no se discute aquí la posible verosimilitud de las virtualidades económicas de la RSE para la empresa; sólo se quiere poner de relieve que esta presunción se convierte en la justificación esencial de la forma de entender la RSE que se ha convertido en paradigmática en el mundo de la gran empresa. Una justificación de la que se deriva una visión eminentemente voluntaria -e incluso unilateral- de su práctica.

Al margen de que se trata de una argumentación en buena medida retórica y en la que es muy cuestionable que crean realmente las grandes empresas que dicen defenderla(1) es esta aproximación a la RSE la que está revelando límites patentes. Límites, al menos, de tres tipos: conceptuales, operativos y de alcance.

 

1. Límites conceptuales

Es difícil negar el grado de instrumentalización con que se entiende la RSE desde esta acepción. Se trata, en esencia, de una herramienta o, si se quiere, de una inversión: estratégica y de largo plazo, sin duda, pero una inversión que la empresa tiene que evaluar como lo hace con todas las restantes: aceptándola sólo si genera unos resultados finales superiores a los costes que comporta.

En este sentido, la finalidad última de esta forma de entender la gestión responsable sigue siendo -como en la gestión convencional- el beneficio. Ciertamente no -al menos, en la teoría- la maximización del beneficio a corto plazo, pero sí la optimización de la senda de evolución del beneficio a largo plazo; es decir, la maximización del beneficio acumulado a lo largo de la vida del proyecto empresarial. Algo que -aparte de no resultar tan subversor de la visión tradicional de la empresa como se pretende- sigue orientando toda la actividad empresarial en función de los intereses de los accionistas, para cuyo óptimo beneficio a largo plazo los restantes grupos de interés siguen siendo simples instrumentos: que deben gestionarse con prudencia para evitar que la relación con ellos genere conflictos que pueden acabar siendo problemáticos para los intereses de los accionistas; pero simples instrumentos.

Parecen obvias las limitaciones que de una concepción de la RSE de este tipo pueden derivarse: díficilmente tendrá la fuerza suficiente para impulsar en medida deseable el avance hacia esos objetivos esenciales que antes se apuntaban. En la práctica, la decisión de asumir criterios responsables dependerá de la percepción que cada empresa tenga sobre los efectos que a la larga puedan reportarla y de su consideración de los inconvenientes que puedan suponer en las circunstancias concretas por las que atraviese. Si es ésta la única justificación para asumir la RSE, la empresa se considerará legitimada para no asumirla si, por las razones que sean, no percibe esa rentabilidad; o para hacerlo de forma selectiva (sólo en los aspectos o en los lugares que juzgue convenientes). Un doble lenguaje lamentablemente generalizado en las grandes empresas que se dicen responsables.

 

2. Límites operativos

Son obstáculos que dificultan la aplicación en la práctica de la mencionada concepción de la RSE, que pueden concretarse en los tres siguientes:

2.1. Insuficiente evidencia empírica

Se ha realizado y se sigue realizando una ingente cantidad de estudios -de diferente metodología y desde diferentes campos- para contrastar la hipótesis en la que se funda el “busines case” de la RSE. Sin embargo, y pese a la existencia de indicios positivos, lo cierto es que no se ha llegado -y probablemente, por la propia naturaleza del asunto, nunca se llegará- a una evidencia empírica incuestionable. Y desde luego, no con la claridad y simplicidad con las que necesitan las certezas quienes toman las decisiones importantes en el seno de las grandes empresas. Algo que, inevitablemente, matiza sensiblemente la firmeza con la que se asume este tipo de compromisos: frente a la sencilla rotundidad de lo que indica la cuenta de resultados tradicional, es difícil creer de verdad -hasta sus últimas consecuencias- en lo que no se ve ni se toca.

2.2. Lejanía del largo plazo

Pero aunque las empresas confiaran -como afirman muchas- en que la hipótesis fuera cierta, los efectos a largo plazo suponen habitualmente en la práctica una recompensa demasiado lejana y etérea frente a las incontenibles urgencias del presente: y es que el largo plazo es demasiado largo. Es muy difícil para la gran empresa -y especialmente para la cotizada- disponer de la paciencia necesaria para esperar con templanza los benéficos efectos que a la larga rendirá la RSE, dejando de lado los posibles beneficios extraordinarios que pueden conseguirse en el corto plazo merced a la utilización de criterios menos exigentes. No es de extrañar, así, que muchas grandes empresas presuntamente comprometidas con la RSE acaben limitando su voluntad de responsabilidad sólo a aspectos no demasiado relevantes y extendiéndolos muy raramente a cuestiones verdaderamente importantes que puedan poner en cuestión los resultados del ejercicio, por mucho que pudieran fortalecer a largo plazo su reputación y su solidez económica. Es más: aunque quisieran, el ecosistema en el que viven (el mercado) dificulta sustancialmente esa paciencia. Lo que conduce al siguiente límite.

2.3. Penalización por el mercado

Toda esta concepción de la RSE descansa en una hipótesis que parece muy razonable en la teoría, pero que en la realidad -como se indicaba en el punto 2.1- no se cumple: la hipótesis de que el mercado valorará positivamente los comportamientos responsables de las empresas. Es decir, que los diferentes grupos de interés reaccionarán positivamente ante la empresa responsable que intenta relacionarse con ellos con ecuanimidad y aportarles el mayor valor posible (sobre todo si lo hace mejor que las competidoras), desarrollando frente a ella actuaciones que, a su vez, la aportarán un mayor valor: los clientes, comprando más y más fielmente; los inversores, invirtiendo más y más establemente; los empleados, trabajando más y más comprometidamente; los proveedores, trabajando más cooperativamente con la empresa; y los restantes grupos de interés, contribuyendo a conformar una opinión -una reputación- más sólida para la empresa.

Lamentablemente, no siempre se verifica este círculo virtuoso. Es muy cuestionable que los diferentes agentes del mercado detecten, valoren y premien rápida y significativamente los criterios responsables. Más aún, hay segmentos muy relevantes del mercado que sistemáticamente hacen lo contrario: muy especialmente, los mercados financieros, cecientemente hegemónicos, cada día con mayor capacidad para condicionar decisivamente las decisiones empresariales (sobre todo, en el caso de las grandes empresas cotizadas y, en general, tanto más estrechamente cuanto más dependiente sea la empresa de la financiación exterior) y en muchos casos fuertemente cortoplacistas. Son mercados, por eso, que incentivan las decisiones empresariales también cortoplacistas y orientadas a la maximización del beneficio para los accionistas y que, en consecuencia, penalizan -frecuentemente, de forma muy severa- las decisiones basadas en criterios de largo plazo, de valor equilibrado para todas las partes afectadas y de sostenibilidad y responsabilidad social.

Lo que viene a recordar algo que frecuentemente olvidan quienes se ocupan de estos asuntos: que el margen de actuación del que dispone la empresa (incluso la muy grande) está poderosamente limitado por el marco en el que actúa. De forma que la habitual irresponsabilidad social de las grandes empresas no sólo es achacable a ellas ni es sólo fruto de sus maquiavélicas intenciones, sino así mismo producto del sistema en el que se enmarcan. Lo que revela la existencia de un componente estructural o sistémico en esa irresponsabilidad: resultado de una lógica general que la fomenta (y que tanto las grandes empresas como los restantes agentes dominantes del sistema necesitan en la práctica para optimizar sus resultados).

3. Límites de alcance

Todo lo anterior permite intuir el último tipo de límites de la RSE convencional: su incapacidad para actuar sobre todas las instancias significativas que impulsan la irresponsabilidad social empresarial.

En primer lugar, por lo que acaba de apuntarse: porque en no escasa medida es el propio sistema económico el que fomenta la irresponsabilidad social empresarial. Proceso que se ha agudizado a lo largo de las últimas décadas, paradójicamente en el período de aparente expansión de la RSE, que ha coincidido con el período de apoteosis del modelo económico neoliberal: un modelo que -frente a lo que pregona la RSE en la teoría- ha inducido en la realidad (y con toda crudeza) criterios y comportamientos empresariales abiertamente contrapuestos con aquélla (cortoplacismo; hegemonía y condicionamiento creciente de los mercados financieros y financiarización de la actividad empresarial; persecución del máximo valor para los accionistas y reforzamiento de la posición dominante de éstos en el gobierno de las grandes empresas; intensificación de los fenómenos de externalización, subcontratación y deslocalización; deterioro rampante de las condiciones y los derechos laborales; espeluznante intensificación de las desigualdades en el seno de la empresa…). Con lo que no debería extrañar que en estos años de la pretendidad edad de oro de la RSE se hayan agravado como nunca antes en la historia del capitalismo moderno las malas prácticas de todo tipo, las externalidades negativas y, en definitiva, la irresponsabilidad social de las grandes corporaciones. En no pocos casos, para más inri, en las mismas empresas que, al mismo tiempo, blandían inocentemente el virginal estandarte de la RSE.

En segundo lugar, porque las malas prácticas de las grandes empresas derivan fundamentalmente de su propio poder: de su desequilibrado poder de mercado y de su capacidad de actuación, de influencia y de condicionamiento en todos los niveles de la vida. Algo frente a lo que la concepción dominante de la RSE es manifiestamente impotente.

Son fenómenos, ambos, frente a los que la RSE convencional no dispone de arsenal ni permite actuaciones mínimamente significativas. De poco servirá si no se dispone de la voluntad y de la capacidad para revertir o mitigar la penalización sistmémica de los criterios responsables por el mercado y para frenar y controlar el poder corporativo.

 

Conclusión

En definitiva, todo lo anterior redunda en lo mismo: si se quiere avanzar de verdad hacia la mejora sustancial de los comportamientos empresariales y si la irresponsabilidad empresarial importa realmente (y debiera importar), la concepción dominante de la RSE no basta. Sin rechazar lo que la RSE pueda tener de positivo, hace falta plantear una aproximación radicalmente diferente: superar la RSE para impulsar y exigir con firmeza un cambio real en los comportamientos de las grandes empresas. Una aproximación que no puede fundamentarse ni en la voluntariedad ni en la presunta inteligencia empresarial (como tampoco en sus hipotéticas convicciones morales).   Muy al contrario, se trata de una cuestión que trasciende ampliamente el debate estricto sobre la RSE y que requiere ser enmarcada en una perspectiva más general y mucho más compleja. Una perspectiva inevitablemente política, que afecta al conjunto del sistema económico. Casi nada.

 

(*) Este artículo es resultado de un coloquio organizado por el diario Bez, en donde se ha publicado una versión abreviada y dividida en dos partes.

 

(1) Puede verse sobre esto J. A. Moreno, “RSC: para superar la retórica”, Dossieres EsF, nº. 14, verano de 2014.

 

José Ángel Moreno ( Economistas sin Fronteras   y  Observatorio de la RSC  )

 

 

Extraído de http://diarioresponsable.com/opinion/23261-los-limites-de-la-rse-moreno-izquierdo

«El valor reputacional de una adecuada política de RSE» -un artículo de Carlos Valbuena García

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Cada vez observamos una mayor conciencia sobre los problemas relacionados con el medio ambiente, aspectos sociales y con las acciones relacionadas con el buen gobierno corporativo de las empresas (ESG).

Esta mayor conciencia social no ha surgido por casualidad, sino por el absoluto desencanto (he intentado ser políticamente correcto) con el que toda una generación está viviendo la situación económica y laboral. No se trata sólo de unas condiciones laborales cada vez peores para una gran mayoría de trabajadores, sino que además están observando (y aprendiendo de errores pasados) que una economía basada en el consumo por el consumo no es el mejor camino a largo plazo. En ese contexto, la desigualdad creciente es el resultado más palpable. Necesitamos algo más!!

Las clases medias (si es que hoy en día existen todavía) han percibido que cada vez cuesta más llegar a fin de mes y eso ha implicado un cambio en los valores y prioridades. Un secreto a voces, que muchos emprendedores han sabido detectar y canalizar hacia un modelo económico, basado en la colaboración, en el uso y disfrute en lugar de la posesión, en modelos de negocio no centrados (no de forma prioritaria) en el beneficio por el beneficio sino en la generación de un impacto social.

La cuestión es que cada vez se le otorga mayor relevancia a las compañías con una buena política ESG y cada vez más se observa la necesidad de cuantificar y valorar los efectos económicos de tales medidas. No debemos olvidar que estamos en un mercado capitalista en el que toda inversión espera su retorno económico. Y que demonios, creo que hay inversiones que merecen ser valoradas, conocidas y comunicadas a los stakeholders con mayor hincapié si cabe, cuando aportan algo más que el mero retorno económico. Es muy interesante el informe de PwC publicado en 2013 “Putting  a price on value”

Del citado informe me quedo con las siguientes conclusiones:

  • “Investors and private equity managers increasingly believe ESG management adds value – the challenge now lies in quantifying it”. Phil Case, PwC UK
  • “ESG management extends beyond risk – PE firms are recognising strategic, operational, reputational and financial benefits”. Lauren Koopman, PwC US
  • “ESG [management] is a barometer of the health of the management of the companies in our portfolio. The robust financial performance of our companies is vital, but how this growth is accomplished is also very important because it ensures future performance”. Oliver Millet, Chairman of the Executive Board, Eurazeo PME

Estas inversiones probablemente no generarán el mayor retorno económico y mucho menos inmediato para la empresa, pero sin lugar a duda serán las que mayor retorno “intangible” proporcionen. A corto plazo difícilmente valorables, pero puede que de incalculable valor a largo plazo. Incluso capaces de generar una clara ventaja competitiva en un entorno en el que la diferenciación en precio o producto entre compañías cada vez es más complicada y en el que valores menos crematísticos pueden marcar la diferencia.

En mi opinión es muy importante considerar que el retorno para las compañías que pongan su empeño en ello, no será solo económico (ya sea por un beneficio directo o por un ahorro en costes) sino también y sobretodo un beneficio intangible. En mi modesta opinión no hay mejor acción de branding para una compañía, por dos motivos:

–         la crisis económica ha hecho que todos (en mayor o menor medida) hayamos cambiado nuestras prioridades. Los valores, la conciencia social y medioambiental, han adquirido una posición de privilegio en nuestro check list a la hora de tomar decisiones.

–         Las compañías lo saben y nosotros somos concientes de ello: las RRSS nos otorgan un poder como nunca antes hemos tenido los consumidores para premiar o castigar “virtualmente”.

No creo en absoluto que los expertos en RSC tengan una tarea fácil en la valoración de las acciones desarrolladas en materia de ESG, pero es evidente que la capacidad de demostrar y tangibilizar ese valor tiene una enorme importancia en términos reputacionales y de branding para la empresa.

Extraído de aquí

«La conciencia moral» -un artículo de Maribel Muñoz

sabiduria

Estos días de acuerdos, de pactos entre unos partidos y otro, vuelvo a preguntar: ¿qué es la honestidad? ¿Quién queremos que nos gobierne?

Yo personalmente prefiero antes que todo a personas buenas que sean capaces de luchar y gobernar por los ciudadanos y no intenten crecer de las cenizas y los despojos de nadie. Que basen su política en construir; no en destruir.

Kant, que era un hombre de una gran honestidad personal, consideraba que este valor no sólo podía hacernos felices, sino que también permitía que la sociedad funcionara correctamente. “No hay mejor política que la honradez”, decía.

Tanto en política como en el suceder diario, hay mucha gente deshonesta que logra “sobrevivir y triunfar” pero su vida es una farsa. Una de las cosas más tristes de esta vida es no poder ser lo que se aparenta y vivir siempre con la angustia de ser descubierto.

Debemos fijarnos en la honestidad de la naturaleza. Cada planta y cada animal expresa lo que es, sólo el hombre miente y engaña. Tal vez los niños son naturalmente felices porque son naturalmente honestos.

Todos estamos capacitados para reconocer qué acciones son buenas y distinguirlas de las malas: nos lo dice nuestro pensamiento y nuestro corazón. Tan solo tenemos que pararnos a escucharlos.

Esa capacidad se conoce como “conciencia moral”. La honestidad consiste en vivir y expresar esa conciencia en cada momento, no mantener nada oculto, dar importancia a la verdad, ser transparentes para nuestros semejantes, no escondernos nada a nosotros ni a las demás personas.

En otro sentido, la honestidad significa no querer apropiarnos de algo que no hemos conseguido o que le pertenece a otro. Al compartir ese valor estamos creando un ambiente de confianza y progreso, con la familia, con los compañeros, con los amigos. Desde aquí te invito a que lo hagas y que incites a los demás a que te sigan.

La vida diaria contiene infinidad de situaciones que ponen a prueba la honradez de las personas. Pagar nuestras deudas, cumplir una promesa, no aprovecharnos de los demás, hablar con la verdad, no apropiarnos de cosas que no nos pertenecen, no engañar a los otros para obtener una ventaja; tales son algunas de las manifestaciones de este valor. Pero ¿qué sucede cuando vemos a nuestro alrededor a personas que mienten, roban y hacen trampa sin que nadie les diga nada? ¿Por qué tenemos que ser honestos si hay quienes no lo son? ¿Por temor al castigo? Como ya dijimos, la honestidad es una decisión personal. Quizá haya quien actúe honestamente para que no lo sancionen, lo regañen o lo encarcelen; sin embargo, los hombres y las mujeres realmente honestos actúan porque saben que este valor los hace mejores como personas, les permite estar en paz con su conciencia y los convierte en individuos confiables e íntegros ante los demás y ante sí mismos.

La tranquilidad es una las mayores conquistas en mi vida. La mejor forma de conseguirla es coger siempre la verdad y actuar conforme a ella. Es un camino recto que, con gran rapidez, nos conduce a los mayores logros. A veces se tarda más en llegar pero es preferible no tomar atajos que nos destruyan y nos hagan sentir escoria.

La mentira es un camino lleno de curvas, piedras y baches. Además, lo que se consigue a través de ella, no dura. Es como un auto defectuoso que a los pocos kilómetros deja de funcionar.

Para mí la honradez es sabiduría y para terminar os dejo un comentario de Marcel Proust que no tiene desperdicio:

“El destino final del camino de tu vida es la sabiduría, que es el grado más alto y profundo de conocimiento, perspicacia y comprensión. Te proporciona la más amplia perspectiva vital, el propósito de la vida y las lecciones que has de aprender a lo largo de ella.

Cuando encuentras tu sabiduría, vives en la luz”

Maribel Muñoz